ago 2, 2013
Juana

Manual de estilo para padres torpes

Hace tiempo mi amiga Carmen (de las primeras en aventurarse en el fascinante mundo de la maternidad) me contó cómo su marido había sacado al niño a la calle: vestido de amarillo de principio a fin. Cuando ella vio al bebé en su capazo, cual sol naciente, decidió no sacarlo de allí para no exhibirlo ante el populacho. Según dijo parecía Fofito. Entonces me hizo gracia. Pensé que exageraba. Hoy doy fe de que no lo hacía. El padre de mis hijos ha superado con creces esa historia.

Una vez no tuve tiempo de dejarle preparada la ropa de la niña. Protestó así que yo, que conozco bien sus dotes estilísticas, le dije en plan socarrón: “vístela de payaso, como tú sabes…” Y lo hizo. Al volver a casa me encontré en la cuna un verdadero arlequín. Sólo se me ocurrió preguntar: “¿con cuántas personas te has cruzado por la calle y con cuántas te has parado a hablar?”.

Por esa y por otras cuantas veces más que recuerdo con horror he decidido elaborar un pequeño manual de estilo. Apenas son cuatro normas, básicas, casi absurdas, pero que parece algunos padres desconocen. Apuntad chicos, y no os ofendáis, estoy dispuesta a memorizarme cualquier manual sobre “Cómo taladrar en un baldosín sin que reviente”. Esto es sólo un intercambio de conocimientos. Por favor prestad atención, hay que salvaguardar la dignidad de nuestros pequeños.

RAYAS Y CUADROS.  Como generalidad os recomiendo que no arriesguéis. Nunca juntas. Ni rayas con rayas, ni cuadros con cuadros, ni mucho menos rayas con cuadros. Si no eres David Beckham (y el juega con ventaja) no experimentes. Lo mismo se aplica para los lunares (topos o puntos).

LOS UNIFORMES SON PARA EL EJÉRCITO. Huye del total look. Además de soso y aburrido sería una verdadera hazaña atinar con el mismo tono. Dos negros nunca son iguales, ni dos rojos o dos marrones. Pasa de la monocromía.

EL AZUL MARINO Y EL NEGRO NO PEGAN. Como tampoco lo hacen el marrón y el negro o el amarillo y el mostaza. Mejor apuesta por el contraste.

EL CHANDAL NO CASA CON ZAPATOS. Ni con katiuskas. Por favor, ¿tú te lo pondrías?

LOS LEOTARDOS NO SON UNA PRENDA EXTERIOR. Una nena nunca puede ir con una camiseta y unos leotardos. No, no puede. ¡Hay que ponerle una falda o unos pantalones o algo!

LAS HORQUILLAS TIENEN UNA FUNCIÓN. Pueden ser muy bonitas sí, pero casi todas sirven para algo. Si pones una horquilla, que al menos agarre pelo.

LAS DIADEMAS, POR DETRÁS DE LAS OREJAS. Las cintas de pelo o diademas suelen usarse para apartar el pelo de la cara y se colocan a un mínimo de tres dedos de distancia desde el inicio del cabello y ¡nunca por delante de las orejas!

Y por último. Unas normas de higiene básicas: los baberos se mandan a la lavadora tras su uso, olvídate del vuelta y vuelta, los zapatos necesitan betún de cuando en cuando, los vaqueros también se lavan y por muy guapo o gracioso que sea tu niño es impepinable lavarle la cara y peinarle antes de salir de casa; y si no lo haces se nota. Sí, se nota.

Espero que mi pequeño manual de obviedades sirva para algo. Quizá viéndolo por escrito y en Internet, algún papá lo pille….

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