abr 26, 2012
Susana

Lactancia a diestro y siniestro

Tengo una amiga que tiene una amiga que…  es un pozo de sabiduría. Para que os hagáis una idea, es una persona capaz de disfrutar con cosas que la mayoría ni vemos. Ejemplo: Vivió un tiempo en Lisboa  y, de vivir en un apartamento diminuto y cutre, pasó, cuando las cosas mejoraron económicamente un poquito para ella y para su pareja, a vivir en un piso normal, de los de dos habitaciones y un baño completo. Pero cuando mi amiga la llamaba para preguntarle por su nueva casa ella decía con entusiasmo: “¡VIVO EN UN PALACIOOOO! Es enoooorme mi casa”. Y así.

Ahora va a ser mamá.

Y, la verdad, le pegaba ser de ésas que dan a luz en la bañera de casa y tal… rollo verde y natural. Pero vuelve a sorprenderme. Me cuenta nuestra amiga en común que dice: “No, no, que esto de ahora es timar a la mujer, quitarle otra vez la independencia y meterla en casa todo el día… lo bueno era cuando nuestras madres, en los 70, podían decidir cuándo y dónde dar de comer… Yo no pienso seguir eso de la lactancia a diestro y siniestro, todo el día con la teta fuera… de eso nada”. Me encanta: lo es lactancia a demanda, no, es a diestro y siniestro. “Di NO a tener la teta fuera todo el día”. Es la última reclamación feminista. Y la firmo.

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