mar 6, 2013
Cruz

Durmiendo con mis hijas

Este blog se titula Duérmete mamá y todavía no hemos hablado de un tema que nos afecta a la gran mayoría de las familias: el sueño.

Desde mi corta experiencia, he de decir que yo, con mis dos hijas, duermo como puedo, por eso no soy la más indicada para dar consejos sobre este particular.  Por si os interesa, os contaré que he pasado por muchas fases y darían para varios tomos, voy a iniciar una trilogía del sueño infantil que empieza con este post.

Fase inicial. Cada cuatro horas.

Esto es cuando tu bebé tiene un mes, se pasa el día durmiendo y por la noche le va la fiesta. ¿Qué puedes hacer? Seguro que un profesional te dirá que te echaras los sueños cuando lo haga tu bebé, pero claro, en ese momento aprovechas tú para; ducharte, recoger la cocina, poner la lavadora y demás “quehaceres” que el profesional no tiene en cuenta.

Si estás con el pecho, las noches son más largas y tu presencia maternal se hace imprescindible. Cuando estás a las dos de la mañana con un ojo caído y el bebé en brazos mamando, tienes la impresión de ser la auténtica Central Lechera Asturiana. Eso sí, la conexión con tu bebé es total (sobre todo a esas horas). La fase inicial suele ser desesperante. No han pasado ni 15 días del parto, estás con los cuarenta principales (o una regla elefantina) y no eres capaz de dormir cinco horas seguidas. Pero tranquila, piensa que esta fase inicial pasa; que tu bebé está creciendo al mismo tiempo que tus ojeras y que eres una “supermami” dispuesta a todo.

Pero en esta fase inicial no todo es malo. Tiene momentos sobrecogedores y llenos de ternura que te hacen llorar como una magdalena. Cuando contemplas a tu bebé durmiendo, se te encoje el corazón porque no has visto en tu vida nada más hermoso. Es el flechazo. Y eso es lo que te hace tirar para adelante y vivir como en una nube. El flechazo es el subidón de oxitocina o molécula del amor que se desprende tras el parto. Gracias a esta hormona tus noches son más llevaderas. La madre naturaleza es lo que tiene. ¡Está en todo!

Luego vienen las dudas; ¿se dará la vuelta? , ¿le pongo el chupete? , ¿se destapará? , ¿me despertaré si llora?, ¿por qué no se duerme? , ¿estará malito?… Todas las madres del mundo se han hecho las mismas preguntas durante décadas y cada una la ha resuelto como mejor ha podido. Hagas lo que hagas estará bien, porque tú eres su madre y nadie mejor que tú sabe lo que tiene que hacer. Así es que acabas probándolo todo, incluso las cosas que dijiste que nunca harías. Ejemplo:

  • No voy a dormir con mi chiquitín no vaya a ser que lo aplaste.
  • Me pongo el despertador SIEMPRE por si no se despierta él para comer.
  • No le dejamos dormir más tarde de las siete y media para que así duerma más tiempo por la noche.

Seguro que si tú estás en esa fase ahora mismo, se te ocurren muchas más cosas que contar sobre el sueño de tu bebé. Compártelas y prometemos seguir con la serie de Durmiendo con mis hijas segunda parte.

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