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Durmiendo con mis hijas
Este blog se titula Duérmete mamá y todavía no hemos hablado de un tema que nos afecta a la gran mayoría de las familias: el sueño.
Desde mi corta experiencia, he de decir que yo, con mis dos hijas, duermo como puedo, por eso no soy la más indicada para dar consejos sobre este particular. Por si os interesa, os contaré que he pasado por muchas fases y darían para varios tomos, voy a iniciar una trilogía del sueño infantil que empieza con este post.
No hay parto bueno, pero…
…NO PASA NADA. De verdad. No soy especialmente valiente, al revés, bastante quejica. Hasta mi embarazo nunca había sido hospitalizada, así que la clínica me asustaba un poco. Y mi parto no fue nada fácil (no sé si alguno lo habrá sido), pero aún así no lo recuerdo como algo doloroso o traumático. Estos días me he acordado de él y he querido compartir la experiencia por si hubiera alguna futura mamá temerosa del momento del parto. Continue reading »
Cosas que hacer en tu baja maternal
Pues lavar, barrer y planchar, como decía la canción.
Algunos listillos, casi todos “–illos” piensan que las afortunadas mujeres recién paridas pasan su baja maternal tumbadas a la bartola reponiéndose del esfuerzo y mirando con obnubilación a su bebé. Muchos creen que las 16 semanas de baja más los 21 días de lactancia y las jornadas vacacionales que se puedan arañar son para las mujeres una larga estancia en el paraíso. De hecho, más de una mamá ha tenido que escuchar al reincorporarse al trabajo aquello de “bueno, ¿qué tal las vacacioneeeeees?”. Y en ese preciso momento es cuando a la susodicha mamá (que lleva los pelos como escarpias y las ojeras esculpidas) se le vienen a la memoria las madres de todo bicho viviente.
Vacaciones de cine: “Sola ante el peligro”
¡Viva los bebés!
¿Qué le pasa a la gente con los recién nacidos? Sobre todo a las mujeres. Atisban uno y emprenden los cien metros vallas a una velocidad.., que ya quisiera Carmelita Jeter. Y sin entrenamiento ni nada, sólo a golpe de estrógenos. Alguna debería irse para Londres pero ya. Esquivan al padre, la madre, el perro, el taquillón, el sofá, la mesita y…, ya han alcanzado el cuco. Sin mirar siquiera meten la mano y arrancan al bebé de las sábanas sacándolo del más profundo sueño mientras dicen “ea, ea”, “duérmete mi niño” o te recomiendan que le dejes descansar porque es lo más importante. Establecen turnos y tiempos, y esperan que la legítima madre respete los mismos turnos y tiempos para coger al bebé. Ya he pensado comprarme un dispensador de tickets como el de la charcutería.
Vale, serán las hormonas
Como creo que no se percibe la ironía del titular tengo que hacer este inciso, aunque no tenía previsto empezar así este post. Tal vez no sea necesario hacerlo, pero como estoy con la regla…
Yo también tuve depre posparto, ¿qué pasa?
Sería que yo también fue ‘oxitocinada’ o que las hormonas, de siempre, me han hecho tener unos bajones importantes… el caso es que sí, que los agobios eran muy frecuentes. Recuerdo que me aterrorizaba pensar en ponerme enferma y perder las fuerzas para llevar el día a día (el niño, el trabajo, la compra, yo que sé…). Con el primero no le di importancia, pero nació el segundo y sentí lo mismo… no sé. Quizá sea lo normal, pero con esa dictadura que nos imponemos y nos imponen de “una madre nunca…” quizá no lo reconoce casi ninguna mamá… Camisetas para todas con el lema: ” Yo tuve depresión postparto. Se me quitó. Tú eres feo y eso no se va”
Las (malas) caras de la maternidad
No me las creo. No me creo a las famosas con su cara impoluta diciendo “lo que más me aporta de ser madre es la tranquilidad, una calma que no conocía…”. ¡¡¿¿QUÉ???!! ¿Calma? ¿Tranquilidad? Entonces ¿qué me pasa a mí, que lo que me ha traído es una capacidad de ponerme de mala leche que no conocía? Algo falla.
Mi pequeño agobio posparto
Ayer hablaba con mi cuñada sobre mi depresión posparto. Sí, la tuve y gorda, la depresión, digo. Además, sabía que la iba a padecer antes de dar a luz. No me preguntéis por qué, estaba convencida. Por cierto que tengo una teoría que no tiene ninguna base científica, pero sí una lógica abrumadora. Veréis: a mí me pusieron oxitocina artificial por un tubo porque tenía una fisura en la bolsa y me tuvieron que provocar el parto. Después, cuando Ane nació, yo liberé también montones de oxitocinas naturales, por el rollo de establecer el vínculo y todo eso.
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