oct 31, 2013
Juana

Apaños de madre

Me gustaría, y mucho, saber qué tipo de cosas raras habéis llegado a hacer en este mundo de la maternidad en que luchamos por mantenernos a flote. Yo a veces soluciono las incidencias caseras de las formas más peregrinas. Os lo confieso: me siento muy cutre, pero en muchas ocasiones no llego a más.

Por ejemplo, recuerdo cómo mi madre cosía mi nombre y apellido en el baby del colegio, ¡a punto de cruz! Siempre iba impecable y perfectamente planchado. Yo en cambio escribo (con un Carioca negro) el nombre de mis hijos en la etiqueta interior de los mandilones y nunca consigo sacar las manchas del tejido. ¿Qué tipo de pinturas inmortales utilizan en el cole? El color de la prenda ha ido mudando y ha tornado del cuadro vichy a un cuadro impresionista, ¿será esto arte?

Otro ejemplo, la ropa infantil que ha tenido la desgracia de perder un botón o descoserse por la sisa ha pasado al apartado de asuntos pendientes, que nunca liquido -junto con la ropa para planchar. Así cuando cambiamos de temporada descubro un buen número de vestiditos monísimos que apenas acudieron a su estreno.

Los rotos de los vaqueros van a golpe de parche de esos que se planchan (pero como no plancho su arreglo aún es un proyecto). Y he diseñado disfraces de Carnaval o Halloween a base de ¡grapas y velcro de doble cara!

Los zapatos, botas y playeras.., buff eso ya es de máster. ¿Cómo hacía mi madre para que los míos parecieran siempre nuevos? Mi solución de urgencia es una pasada de la toallita húmeda limpia-culetes.

La merienda: menos mal que se inventó el plátano. Las cenas: qué socorrida la tortillita francesa, ¡y los macarrones!

Y luego están las soluciones para mí misma. Como me gusta cambiar de bolso he decidido utilizarlos por semanas, ya que de un día para otro es complicado hacer el trasvase de trastos. Pero como incluso con siete días de plazo me sigue resultando difícil, he empezado a aplicar la técnica de las Matrioskas (he llegado a llevar tres bolsos al mismo tiempo, uno dentro de otro). El peso a la tercera semana es tal que empiezo a plantearme acudir a un fisio.

La superposición es otra buena táctica en el caso de la manicura, o mani-pedi. Lo reconozco, a veces aplico unas capas de esmalte sobre otras ya desconchadas. Es un apaño que suele funcionar. Eso si, el color del esmalte siempre debe ir a más oscuro, si no, no vale.

Y no me adentro en los habitantes del bolso (o bolsos) porque daría para un par de capítulos. A modo de resumen diré que además del peine, cepillo de dientes, agua, lima, frasco de colonia y maquillaje (que nunca uso), llevo un fular, cientos de paquetes de pañuelos, miles de papeles, sobres, facturas o asuntos pendientes, tickets del súper, notas del cole o la guarde, chocolatinas por si no tengo tiempo para comer, gusanitos por si hay que comprar a los niños, Chupa Chups y algún que otro juguete de los dichososhuevosKinderquehacefaltaseringenieraparamontar y cuyas piezas ruedan en mis bolsos para siempre…

Por favor, decidme que no soy la única cutre. ¿Hay alguien más ahí que se identifique conmigo?

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